Entrevista enen profundidad concon ÀlexÀlex Roca,Roca, directordirector dede LueeLuee AnimacióAnimació

Como un pequeño estudio de Manlleu ha conseguido dar vida al universo cómico de Míriam Bonastre para 3Cat (SX3). Hablamos de creatividad, ingenio técnico y del reto de animación de calidad con un presupuesto mucho menor al de una série habitual.

El origen: Un puente entre el webcómic y la televisión

P: Valentina de Montblanc ha levantado mucha expectación en las redes sociales desde que se anunció. ¿Cómo nace este proyecto y cómo llega a manos de Luee Animación?

Àlex: Todo nace del éxito de La princesa i Sant Jordi, la novela gráfica de Míriam Bonastre. Cuando 3Cat vio el potencial de ese universo para el canal SX3, se planteó la creación de una serie spin-off centrada en el personaje de Valentina. Fue en ese punto donde conectamos nosotros.

Para un estudio situado en Manlleu, alejado de los grandes núcleos de producción habituales, y cuyo equipo central apenas llega a las diez personas, recibir este encargo fue un momento increíble, pero también vertiginoso. Desde el primer minuto tuvimos claro que nuestro principal objetivo era la fidelidad absoluta. El estilo de Míriam tiene una línea muy orgánica, mucha viñeta e ilustración, y trasladar esta calidez manual al movimiento digital sin que pareciera artificial era nuestro gran reto artístico.

El modelo de producción: El reto de la limitación presupuestaria

P: A menudo se dice que la animación es una de las artes más caras y complejas del mundo audiovisual. ¿Cómo se gestiona un proyecto de esa magnitud desde un estudio independiente?

Àlex: Con mucha honestidad y con los pies en el suelo desde el primer día. Si miramos a las grandes producciones internacionales, los números marean. Para que la gente se haga una idea: el presupuesto completo de toda la serie equivale aproximadamente a una cuarta parte del coste de una serie de animación normal.

Con sólo tres animadores en el estudio llevando el peso de la producción, el camino de la animación fotograma a fotograma (animación tradicional) estaba completamente descartado; habríamos tardado años. Tuvimos que adoptar una mentalidad casi de ingeniería: optimizar recursos sin sacrificar la identidad visual. La clave fue apostar por la técnica del cutout. Es un método que recuerda la forma en que se trabaja en South Park, creando personajes articulados como si fueran títeres digitales, pero adaptado al trazo y a la riqueza visual del cómic original.

Innovación in-house: Crear la tecnología que no se puede comprar

P: Más allá del diseño de los personajes, la serie sorprende por su fluidez. ¿Qué soluciones técnicas tuvo que inventar en el estudio?

Àlex: Como el cutout puede tender a ser algo rígido si no se vigila, dedicamos los primeros meses a programar herramientas propias. La más importante fue un sistema de físicas secundarias automáticas. Queríamos que cuando Valentina corriera, su cabello, la capa o la ropa reaccionaran al movimiento y al viento de forma natural, sin que el animador tuviera que dibujar cada oscilación manualmente. Esto nos ahorró cientos de horas de trabajo mecánico.

El otro gran pilar fue el sistema de lip-sync (sincronización de labios). Diseñamos una herramienta a medida para automatizar el cambio de bocas a partir de las pistas de audio. Así, en lugar de perder semanas encajando cada letra con una forma de boca, el software hacía el gran parte del trabajo. Gracias a ello, el equipo de animación pudo enfocarse exclusivamente a lo que realmente da vida a la serie: la expresividad de las caras, el lenguaje corporal y el ritmo de la comedia.

«No tenemos los recursos de los grandes estudios de animación americanos o japoneses, pero la falta de presupuesto te obliga a ser más libre y a inventar tus propias reglas de juego.»

El apartado sonoro: Dar voz y ritmo al universo de Míriam Bonastre

P: En un proyecto de animación, la voz y la música representan el 50% del alma de la historia. ¿Cómo fue el proceso de postproducción de audio?

Àlex: Fue un viaje muy bonito. En una primera fase, para poder trabajar los storyboards y ajustar el tempo de cada gag, el equipo del estudio grabamos nosotros mismos unas voces de referencia (la maqueta). Nos lo pasamos muy bien, aunque obviamente la magia llegó cuando cerramos la estructura y fuimos a los estudios de Sonilab Studios a grabar las voces definitivas.

Contar con actores de doblaje de primer nivel como Iris Lago interpretando a Valentina, Xavier Castanyer como Jordi, Maria Romeu haciendo de mago Soc o Marc Canyadell en el papel de Patufet elevó el proyecto a otro nivel. Lo clavaron en la primera.

A nivel musical, Eloi Casellas ha hecho un trabajo espectacular componiendo una banda sonora original que se inspira directamente en el folklore y las melodías tradicionales catalanas, pero con un giro moderno y dinámico. Y la apertura (el opening) cantada por Alba Grau tiene una fuerza de la que estamos especialmente orgullosos; engancha desde la primera nota.

Lecciones desde Manlleu: El futuro de la animación independiente

P: Mirando atrás y viendo el fenómeno de Valentina de Montblanc, ¿cuál es la principal conclusión de esta aventura?

Àlex: La conclusión es que la animación en catalán y de calidad es posible fuera de las grandes infraestructuras de siempre si se tiene un equipo comprometido y una metodología inteligente. Nos hace mucha ilusión y orgullo haber sacado adelante Valentina de Montblanc desde Manlleu. Ha sido un aprendizaje intensivo para todos. Hemos demostrado que con un grupo reducido de profesionales apasionados y las herramientas técnicas adecuadas, se pueden conseguir resultados increíbles que nada tienen que envidiar a producciones mucho mayores. Estamos deseando que estudios pequeños y consolidades se adentren en este mundo.